Actitud de algunos políticos en torno al comandante Chávez

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¿No le ha tocado a Ud. reflexionar sobre la paradoja de que en nuestro mundo estrecho, tenso, embarazado de catástrofes bélicas, en un mundo donde en forma permanente y aguda combaten gigantescas fuerzas sociales —sistemas sociales, Estados, naciones, carteles delincuenciales— donde las relaciones humanas están envenenadas por el odio racial y religioso, en este mundo continúe sonando permanentemente y con fuerza el tema del respeto, solidaridad hacia nuestros semejantes, de sus derechos, libertad, moral, ética y dignidad? Por una parte palpitantes inquietudes por mantener la paz, por evitar la amenaza de una catástrofe medioambiental y termonuclear, preocupaciones referidas a asegurar alimentos a decenas y cientos de millones de personas, búsquedas de nuevas fuentes de combustible y recursos energéticos y, por otra parte ¡los problemas de la personalidad! Por una parte, los destinos de Estados, de continentes, de toda la humanidad y, por otra, los derechos y —¡piense Ud!— la dignidad de un solo y único hombre Hugo Chávez Frías de los que según las estimaciones de las Naciones Unidas, autoridad de reconocido prestigio en el cálculo de niveles y tendencias de población, la población mundial alcanzó los 6.550 millones a mediados de 2006, y aumenta cada año en más de 75 millones de personas. 4 mil millones que pueblan nuestro planeta.

¿Qué es esto? ¿Chocan teorías y fuerzas políticas opuestas?, no solamente en Venezuela, sino en varios otros países de América Latina. Sí, lógicamente; pero precisamente ideologías y partidos políticos opuestos expresan muy a menudo preocupación por los destinos de quienes abrazaron el modelo político del «populismo» para dirigir los destinos del Estado y de las personas.

Se dice que el interés y el respeto hacia el respeto por la vida y de la persona es una cuestión muy antigua y eternamente nueva. Esto es justo, lógicamente. En los momentos críticos de la historia, cuando en la arena política aparecían nuevas y nuevas masas de personas, inevitablemente y junto con ello aumentaba el papel protagónico de algunas personas, especialmente de aquellas que se ponían a la cabeza de movimientos políticos capaces de expresar los intereses y las aspiraciones de estas masas populares, de formular los programas y las consignas que responden a los intereses supuestamente de las masas.

Nadie desconoce el liderazgo carismático del comandante Chávez, deteriorado por su delicado estado de salud, solo podemos comprender quienes hemos tenido la lamentable experiencia de haber pasado por estas penas por un ser querido, por lo que sin necesidad de ser médicos podemos calificar el cuadro clínico por lo que está pasando el presidente de Venezuela y la actitud inhumana de los ávidos por el poder, por la maldad desencadenada en una crueldad. La actitud mezquino de quienes pretender seguir afianzándose del poder aprovechando el liderazgo innato de Chávez que está produciendo una conmoción por la indolencia del respeto a la vida y a la dignidad del ser humano, haciendo ver solamente su ignorancia reflejada en la crueldad del hombre con el hombre, no manteniéndolo incomunicado, sino utilizando su cuerpo posiblemente contra su voluntad y el deseo de descansar en paz. Este triste episodio nos hace recordar el triunfo con la utilización del cuerpo inerte de Don Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como el Cid campeador (c. 1043-1099), caballero castellano, uno de los mitos más destacados que la edad media legó a la cultura española.

Y sin embargo, nunca se observó antes un caldeamiento tal de pasiones en torno del problema de la personalidad del comandante Chávez. Lógicamente, la amenaza de la pérdida del poder político y del interés particular, a un cataclismo jurídico que se avecina por la falta de transparencia por el manejo discrecional de las finanzas del Estado, la pérdida del dominio de los poderes institucionales del Estado, provocan fuertes sentimientos de temor y el esfuerzo por la angurria por el poder político. Pero esto constituye sólo una parte de las causas.

Lo más importante es haberse truncado  por esta enfermedad la utópica sucesión indefinida bajo la mirada y tutoría de la imagen denominada ‘chavismo’, creó una nueva situación de la persona en la sociedad y formó una nueva personalidad. Y esto afecta profundamente los intereses egoístas de algunos políticos nacionales y extranjeros, sus mismas bases económicas y políticas.

Realmente si en el chavismo se formó un nuevo modo de vida, si la sociedad orienta toda la riqueza al desarrollo de las capacidades de los hombres, si el hombre nuevo ha sido educado en el populismo y fue embelesado por estas cualidades ideológico-populista, ello significa que la verdad de la teoría está en el icono “Chávez”, no en lo que quieren hacer ver en un socialismo del siglo XXI. Y esto demuestra más convincentemente que cualquier documento político que el régimen chavista ha envejecido y está destinado a la transformación democrática.

En pocas palabras, más allá del socialismo y el imperialismo, los políticos proponen calificaciones cardinalmente diferentes al estudio de la personalidad del líder populista bolivariano y en ello se encuentra la principal causa de la agudizada lucha teórico-ideológica, de la atención concentrada por la falta del respeto por la vida y la dignidad de la persona, mas allá de Chávez por décadas no habrá otro líder innato, por lo que significará el ocaso de los movimientos populistas en Latinoamérica.

J. Waldo Panozo Meneces es Policía y Politólogo

C.I. No. 832270 – Cbba.

 

 

 

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