LA C.O.B. LACAYOS DEL MAS Y LA POLICÍA TRABAJADORA

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Todos leemos con bastante interés las publicaciones que últimamente se publican sobre la Policía Boliviana. En muchas de ellas se ha podido reconocer, amén de la desinformación, una carencia total de objetividad, que le resta el poco valor que los juicios de fondo pudieran tener. En su mayoría se trata de personas que no conocen la real situación, función de la Policía, su idiosincrasia y que se permiten opinar despiadadamente, basados probablemente en la superficial y manejada información de algunos órganos de prensa, o en la sesgada opinión de algunos politiqueros, que desde su casamata disparan cobardemente contra toda la institución del orden, supeditando los superiores intereses de la nación a su problema personal, o al del grupo supuestamente ideológico con oscuros intereses.

Para todos aquellos señores que se permiten escribir con tal soltura de cuerpo sobre la Policía Boliviana, llegando algunos de ellos en un desborde de generosidad a solicitar a Dios que “se cercene o desaparezca la heroica y benemérita institución”, me permito sugerirles, para que los artículos amarillistas justifiquen el espacio otorgado en los medios de comunicación, se documenten en fuentes serias y responsables y por sobre todo objetivas. Es la mínima demostración de respeto que debemos exigir los miles de receptores de noticias. Quizás, en esos términos, objetivos, serenos, racionalmente analítico, pudiese generarse un debate responsable, con altura de metas, y con cierta proyección, no sólo sobre la situación de la profesión de policía, sino que sobre todo de la injerencia política partidista.

…Karl Marx en su extracto en el trabajo (El Capital, Tomo I, Sección 3ª, del Capítulo VII) concibe el trabajo como la extensión del hombre. Es parte de su existencia individual. Conduce al reconocimiento de los demás y crea solidaridad entre los individuos. Vincula íntimamente al trabajador y al beneficiario de este trabajo. Bajo esta teoría las luchas de los trabajadores en Bolivia fueron esenciales para el reconocimiento de una variedad de derechos, especialmente, por supuesto, los derechos al trabajo en sí. Incluso antes de que las Naciones Unidas existan o se redacte la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Organización Internacional del Trabajo desarrolló, está desarrollando y aplicando una amplia variedad de normas laborales para todos quienes viven de un salario.

En Bolivia las luchas por la reivindicación laboral consiguen el 1º de mayo de 1918 un reglamento en la mina de Patiño que señala con claridad la vigencia de la jornada de 8 horas. Naciendo posteriormente en 1952 una Central Obrera discriminadora arguyendo que toda clase social que está organizada tiene que tener su propia conducción clasista. La clase obrera, con la Revolución de abril, alcanzó a organizarse como clase empezando de los sindicatos hasta rematar en la C.O.B. y es inexplicable el caso, de que, en más de sesenta y siete años, no se haya podido dar una conducción propia; una conducción clasista, revolucionaria constituida la matriz político-organizativa-ideológica del proletariado minero, columna vertebral del movimiento obrero boliviano en los posteriores años. Aquí han jugado todos los partidos de la supuesta izquierda el papel más indigno, no sólo con respecto al movimiento obrero, sino también para con el país, porque han sido todos ellos, los que se dedicaron a descabezar a las organizaciones sindicales desconociendo muchos otros sectores de trabajadores como los son los “policías” hasta dejar al movimiento obrero sindical en su nivel más bajo, tanto en organización como en materia de conducción.

En los que podemos percibir trabajadores invisibles en el sector público y privado, ambos un desafío tanto para los trabajadores como para aquellos que buscan proteger sus derechos. La maldición de la C.O.B. es la escuela trasnochada del trotskismo, el software obsoleto, el del sectarismo, la discriminación, la tendencia natural en la izquierda criolla por parte del “extremismo”, ¿seguirá golpeando? El movimiento trotskista en Bolivia vive sus últimos momentos como una fuerza política viva y el mismo camino sigue la C.O.B. adepta a la corporación del MAS-IPSP conformada por empresas estatales deficitarias: o se trasciende en un nuevo movimiento político, adaptado al capitalismo digital de la información con una perspectiva económica verdaderamente marxista; o se transformara en varias sectas, que pueden durar mucho tiempo, pero sin influencia masiva en la sociedad.

Los funcionarios policiales luchan por solucionar los problemas sociales. Se cumplen importantes medidas para perfeccionar la actividad en el terreno social. A pesar de los traidores que prefieren cumplir los intereses políticos del gobierno para alcanzar el grado de “general” y dejar a la intemperie lo legado por nuestras generaciones anteriores, es urgente que se realice la Auditoría Externa de la hoy denominada MUSERPOL y ser actores en los servicios de salud de la C.N.S. Se deben tomar serias decisiones para reconstruir el sistema de sanidad pública tomando en cuenta que somos 37.700 policías profesionales del servicio activo y 7.500 policías jubilados y de la letra A. Si tomamos en cuenta una unidad con el sector del magisterio que en Bolivia existen 179.689 profesionales de la enseñanza dando un total de 224.889 servidores públicos que no somos tomados en cuenta por la C.O.B., por lo que tampoco se tienen representación en la organización administrativa de la C.N.S.

De modo realista continuando analizando la situación en el terreno social los trabajadores policías y del magisterio deberíamos exigir ser parte del Directorio de la C.N.S. además de construir una nueva organización de trabajadores sin ningún tipo de discriminación, ni de clase, al final todos trabajamos por un sueldo. Nuestra actitud consiste en mostrar a la sociedad que el policía es el obrero explotado por el Estado —gobierno— que trabaja mucho más que otros sectores. De treinta días de la semana trabajan quince días, en turnos de veinticuatro horas sin tomar en cuenta domingos, feriados, ni el trabajo nocturno y somos parte de quienes aceleramos el desarrollo nacional. Otras instituciones lograron incorporase al instrumento político MAS-IPSP como socios de la corporación política, mientras que la falta de criterio de los comandantes de turno se subyugo a obedecer órdenes para lograr encubrir sus actividades ilícitas, es así que policías profesionales pasamos a ser la “guardia pretoriana” del gobierno, además custodios y encubridores de las zonas que se cometen los ilícitos de esta esfera corrupta que, cabe reconocer, la institución aún va a la zaga. Lo fundamental es utilizar correctamente los principios doctrinales, valorar con acierto el aporte de cada persona, la calidad, la cantidad de su trabajo para trabajar por el bien de todos.

Considero indispensable desempolvar nuestros uniformes y como profesionales policías salir en defensa de la sociedad y de la Patria poniendo el pecho contra el crimen y el cumplimiento de la Constitución contra aquellos delincuentes que se descuelgan por un rosario de inexactitudes, términos y juicios que manifiestan un desconocimiento total de la verdadera labor del policía; lo anterior, al margen de cualquier error que se hubiera podido cometer, por lo demás, riesgo indispensable con la función de disminuir la sensación de inseguridad que debió rescatarse de entre las ruinas, morales, sociales, políticas y económicas, en el presente Proceso de Cambio, lo sumió la irresponsable aventura de una corporación politiquera “cleptocrática” de grupos políticos populistas y pro-fascistas ávidos de poder, que arrastran lamentablemente tras de sí a los comandantes de la institución.

Para los que se permiten opinar en forma tan equívoca sobre la Policía Boliviana y la profesión policial, haciéndonos depositarios de su lástima y generosa comprensión (que debió haberse expresado con justicia cuando nuestros cuadros se despliegan a lugares de riesgo para rescate), debo expresarles, que si algo conocen nuestra historia y nuestros rasgos como institución, verán que siempre nos hemos levantado de las cenizas cuando los políticos responsabilizan de la gran corrupción a la institución verde olivo, hemos arreglado siempre nuestros problemas a pesar del encubrimiento de los políticos en función de gobierno, al margen de diferencias ideológicas, y conforme a nuestro estilo de “soldados de paz”, y que así como somos respetuosos de la autodeterminación de los pueblos, no nos hacen falta redentores foráneos.

Si los politiqueros del gobierno no han de ser serios y objetivos en las apreciaciones sobre el respeto institucional, Dios nos guarde cómo serán éstas respecto del propio, a pesar de que normalmente estos redentores prestan mucha atención y escrito esta: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, ¿tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42).

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo