El falso discurso socialista «del proceso de cambio en Bolivia»

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Nosotros, los bolivianos con la Constitución Política del Estado Plurinacional, nos enorgullecemos de que, imaginariamente en nuestro país, el pueblo, y sólo el pueblo, es el dueño de todas las riquezas. Nos enorgullecemos de que en nuestro país no existe la explotación del hombre por el hombre, no existe ese terrible azote de los trabajadores que es la desocupación; de que en nuestro país es el propio pueblo el que rige todos los asuntos de la sociedad.

Otra cosa ocurre en algunos de los Estados latinoamericanos denominados socialistas del Siglo XXI (populistas guerreros del arco iris), donde los hombres que crean las riquezas lícitas carecen, en realidad, de derechos y de garantías.

Para enmascarar la esencia antipopular y explotadora del capitalismo, sus defensores han inventado en los últimos tiempos no pocas leyendas sobre el llamado «proceso de cambio» «pachakuti». Ensalzan a voz en cuello ese “apócrifo pensamiento socialista marxista-leninista” que supuestamente existe ahora en Bolivia y algunos otros países de Latinoamérica. Tales individuos se denominan a sí mismos incluso hasta socialistas, a pesar de que, en realidad, no son más que segundas voces, servidores de los capitalistas, de las bandas del narcotráfico y de la corrupción de Estado.

—El populismo en el proceso de cambio: he aquí el verdadero camino al socialismo —gritan semejantes imaginarios “socialistas”, como voceros asalariados de un teatro barato de feria—. Vean —gritan—, los campesinos, algunos indígenas, cocaleros, contrabandistas, mineros cooperativistas y empleados públicos se transforman ahora en capitalistas como los millonarios y los multimillonarios. Adquieren edificios, inmuebles, vehículos caros y tienen ahora derecho a llamarse dueños de talleres, fábricas, comercios y otras empresas de las sociedades por acciones.

¿Pero qué es lo que ocurre con aquellos obreros y empleados que pican en este anzuelo y, con sus ahorros, producto del trabajo lícito, compran acciones pequeñas, se transforman en accionistas, en “supuestos dueños” de las empresas capitalistas? Cuando llegue el fenómeno de la crisis, los verdaderos dueños agarraran de la oreja a estos “seudo dueños” accionistas y los echaran de aquellas empresas en las que tienen acciones. El accionista se convertirá en uno más del ejército de millones de desocupados. Y tenemos al tal “seudo dueño” en la cola, esperando a ver si le sonreirá la suerte y conseguirá de nuevo trabajo, para no morirse de hambre y evitar que se muera su familia. ¡Cuántos de estos “seudo dueños” participaron en las huelgas contra los propietarios de las empresas lícitas y fábricas, contra las clases explotadoras y en defensa del gobierno del llamado Estado Plurinacional!

¿No es esto una demostración evidente de la falsedad de las afirmaciones de los ideólogos del proceso de cambio sobre los cambios en la naturaleza del régimen neoliberal, sobre la aparición de supuestos “retoños” del socialismo en la economía actual de los países capitalistas y de supuestos “caminos especiales” de transformación de los países capitalistas en socialistas?

Por bonita que sea la ropa del corte plurinacional con la que los ideólogos del proceso de cambio vistan al régimen capitalista, éste continúa siendo un régimen de opresión y de corrupción de millones y millones de personas por un puñado relativamente pequeño de explotadores. Continúa siendo un régimen en el que reinan la miseria, la corrupción, la inseguridad ciudadana, el narcotráfico, el contrabando y la desocupación en masa de los trabajadores.

La experiencia histórica de la ex URSS y de todos los países socialistas muestra convincentemente que sólo el socialismo real libera a los trabajadores de la explotación y la opresión, les da una verdadera libertad, garantiza realmente el derecho al trabajo, a la seguridad y al descanso, así como la elevación constante del bienestar popular.

Juan Waldo Panozo Meneces es Policía y Politólogo

C.I. No. 832270 – Cbba.

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