ORURO DE TERROR, TERRORISMO Y TERRORISTAS

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Definiendo las “Ciencias policiales” como el estudio científico de la prevención, represión e investigación del delito, de donde se originan sus tres ramas fundamentales: preventiva, represiva e investigativa. La técnica de Investigación Criminal tiene por objeto facilitarnos los conocimientos y las reglas generales y especiales necesarias para la reconstrucción y comprobación científica del delito.

En ese marco científico lo ocurrido en fecha 10 de febrero de 2018 en la Ciudad de Oruro con las particulares circunstancias en las cuales ha sido perpetrado la explosión criminal en pleno carnaval internacional, orgullo boliviano, pone en evidencia un pésimo servicio de inteligencia —Seguridad nacional—, mostrándonos la existencia de las conexiones internacionales del terrorismo que ¿fue un atentado al patrimonio cultural e intangible?, ¿fue un atentado religioso? O solo fue dirigido ¿a una humilde vendedora de comida? No es verosímil que tres días después (13 de febrero) nuevamente retumbe Oruro, no se concibe que sea un “lobo solitario” y que no haya tenido bases de apoyo. Sin embargo, el problema de las conexiones internacionales del terrorismo no puede ser resuelto sólo con la identificación de los centros internacionales, existentes en éste o en aquel lugar. En tal sentido, no se puede hablar exactamente de un complot internacional simple y puro, destinado a desestabilizar a los países democráticos con acciones terroristas. En ese caso la lucha contra el terrorismo sería mucho más fácil: los complots organizados están destinados a ser develados tarde o temprano.

En los momentos históricos de cambios y la remembranza del 21-F, como el presente, se crean convergencias e intereses que se parecen a complots, pero que en realidad no son tales, sino situaciones objetivas histórico-políticas, que llevan dentro un impulso hacia determinados fines desestabilizadores. Por eso, hay que distinguir entre terrorismo político-religiosos y/o narcoterrorismo premeditados y organizados, terrorismo ni premeditados ni organizados, que tienen sólo la apariencia de los primeros, pero que son mucho más incontrolables si tomamos en cuenta las características de los atentados político-religiosos una vez realizado el hecho alguna organización se atribuye la autoría; mientras que en el narcoterrorismo el atentado viene acompañado por disparos de armas de fuego y no se identifican. Los atentados terroristas no organizados son aquellos históricos y erróneamente se los llama “atentados terroristas”, ya que en realidad son la convergencia en la acción de fuerzas distintas que, aun operando sin acuerdos previos, empujan las diferentes situaciones hacia las mismas metas.

El terrorismo es inseparable de la democracia, ya que sólo se puede manifestar y operar en la libertad. El terrorismo no puede actuar en las sociedades autoritarias porque sólo la libertad en la variedad de sus formas (política, de pensamiento, de comunicación, religiosa y/o divergencia de carteles) puede crear el complejo de condiciones indispensables para la continuidad y la eficacia de sus acciones.

En las sociedades autoritarias, en los narco Estado la legitimación del terrorismo es automática, mientras que en las sociedades democráticas choca con límites y certidumbres, creencias sentidas por toda la sociedad. El terrorismo nace de los impulsos autoritarios, pero puede prosperar solamente en la libertad. Existen grupos terroristas de izquierda, de derecha y de divergencia de carteles del narcotráfico; en algunos países los grupos de derecha son más virulentos que los de izquierda, pero en compensación tienen una menor fuerza de persuasión y de expansión, porque les falta una posibilidad de referencia a ideales compartidos por grandes Estados o grandes partidos con autoridad en el concierto internacional.

No existen razones ni para excluir ni para admitir entendimientos secretos entre diversos grupos terroristas que hayan podido apoyar estas acciones en pleno proceso del carnaval de Oruro. Lo único cierto es que el terrorismo moderno no puede ser explicado fuera de la guerra política desencadenada por los yihadismos contra la libertad y la democracia y/o los narco terroristas para hacer respetar sus territorios de poderío o enviar advertencias ¿A quién(es)? Es por eso que los terroristas encuentran hoy fácilmente el agua para nadar fuera de los confines nacionales, aun cuando no existe un entendimiento formal con quienes deben custodiar el agua.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo