LA SOBERANÍA Y EL MAS-IPSP

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El vocablo soberanía deriva de la palabra soberana (autoridad suprema de una monarquía), proveniente del superus latino, superior. La soberanía se constituye en el principio de la autoridad suprema. En cuestiones de política, la soberanía es el derecho absoluto de ejercer la autoridad (legislativa, judicial y / o ejecutiva) sobre una región, un país o un pueblo. La soberanía nacional caracteriza la independencia del Estado-nación en relación con otros Estados o cuerpos a excepción de las autoridades que este Estado ha aceptado libremente rendirse.

Gracias a la revolución liberadora del 9 de abril de 1952, en alianza con el sector campesino y obrero, adquirió un influjo inusitado sobre todo con nuestra intelectualidad nacional, del que nos sentimos singularmente orgullosos y que dio fecundos resultados en el desarrollo no sólo de la democracia, sino también de la práctica de nuestras libertades. Sobre esta base, la unidad dialéctica del patriotismo boliviano se reflejaba con creciente brillantez en la irrompible amistad fraternal y en la cooperación con todos los gobiernos del mundo.

En la Bolivia Plurinacional la opinión pública es la de Evo Morales y de Álvaro García Linera cuando a título de todos los bolivianos realizan apoyos y defienden a Nicolas Maduro en Venezuela, la familia Castro en Cuba, Lula da Silva en Brasil, los Kirchner en Argentina, Daniel Ortega en Nicaragua, Hasán Rohaní en Iran, Bashar al-Ásad en Siria, Xi Jinping en la República Popular China y Vladímir Putin en Rusia, Después del fallecimiento de Chávez y Castro se calificaba a éstos como la mayor amenaza para la convivencia pacífica de los pueblos promovido por la historia desde la muerte de Hitler y subrayamos: Todo cuanto en el poder totalitario hay de verdaderamente grande y heroico —inteligencia vulgar, voluntad férrea e inflexible, tenaz y arrolladora, odio sagrado, odio a la libertad de pensamiento, pasión revolucionaria capaz de mover montañas, fe ilimitada en las fuerzas prebendales y clientelistas de las masas e inmenso genio destructor—, todo esto halló su espléndida encarnación en los modelos populistas de fines del s. XX. Estos nuevos populismos, nacidos, en su gran mayoría, al margen del marxismo —socialismo/comunismo—, tiene un fuerte apego por la corrupción para alcanzar sus intereses sin respetar la “soberanía” y menos la “autodeterminación de los pueblos”, se apegan por el proteccionismo, la injerencia foránea, por liderazgos carismáticos y por rechazar las instituciones y la institucionalidad. Y ahora se rasgan las vestiduras ante la defensa internacional del 21-F para poder frenar la el tortuoso camino al totalitarismo del MAS-IPSP.

La revolución nacional nos enseñó a ver en los acontecimientos históricos lo fundamental, lo esencial y patente, y no a considerarlos superficialmente y sacar conclusiones precipitadas propias de intelectuales mediocres y con un pensamiento MASifacistoide, como hacen en los últimos tiempos ciertos dudosos intelectuales y algunos académicos. Nos enseñó que la única política justa es la política de principios, que al mismo tiempo —y precisamente por ser de principios— no puede dejar de tener en cuenta los rasgos específicos o especiales del desarrollo y las actividades de las distintas naciones en el ejercicio de la soberanía en todos los campos en su lucha por la paz, la democracia y las libertades.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo