LA ESENCIA DEL ESTADO DE DERECHO Y EL CHAPARE SECUESTRADO

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Un Estado soberano, es el que tiene un territorio claramente definido sobre el cual ejerce soberanía interna y externa, tiene una población permanente, un gobierno, no depende de otros países, es capaz y está autorizado para entablar relaciones internacionales con otros Estados soberanos. El gobierno de un Estado soberano tiene el derecho de propiedad sobre toda la posesión de un Estado, y a veces la soberanía se percibe como un Estado que no depende de ningún otro Estado, aunque en sentido abstracto puede existir un Estado soberano sin el reconocimiento de otros Estados soberanos. Hay Estados no reconocidos en el mundo que a menudo les resulta difícil ejercer plenos poderes para concluir tratados, así como para establecer relaciones diplomáticas con otros Estados soberanos.

En ese sentido la región del Chapare subyugado por las Seis Federaciones del Trópico y la dictadura sindical consideran que tienen el deber de crear objetivos políticos con algunos elementos dedicados al narcotráfico y el terrorismo a título de defender a “Evo Morales”. Los cocaleros del trópico cochabambino se separaron de los cocaleros de los Yungas de La Paz debido a que la coca chapareña es destinada en más del noventa por cierto a la elaboración de la “cocaína”, este es el interés para establecer la forma “paralela del Estado”. de hecho, no es legal de ninguna manera los que están predispuestos criminalmente a establecer y destruir el Estado legítimo.

El Estado soberano no puede permitir la segregación de zonas geográficos coartando la presencia de las instituciones del Estado. En un lugar donde el interés político y delincuencial puede cuestionar al gobierno nacional, creo que el Estado ni siquiera puede ser asumido como un concepto, pero el proyecto estatal de ponderación de soberanía que intentan alcanzar también está excluido con la falta de autoridad en estas áreas del territorio del Chapare y algunos otros Cantones. No podemos hablar de Estado soberano. Si permitimos que dobleguen a la autoridad constitucional porque se está permitiendo una opción hacia atrás, una sociedad semi-estatal-paralelista que no encaja. Porque es la autoridad del gobierno en función que tiene el derecho de obligar y otorgar derechos a las personas físicas y jurídicas en su territorio. Para ello el Estado tiene sus propios mecanismos del uso de la “fuerza legitima” para proteger y para suprimir cualquier intento de creación de egidas delincuenciales.

Incluso en este siglo XXI debemos tomar en cuenta los procesos de globalización que penetran en la esfera doméstica a través de canales económicos, informativos, legales internacionales y otros. El estado se ve obligado a asumir sus funciones que no son peculiares (seguridad de la información, innovación), así como a actualizar sus funciones anteriores.

En el actual gobierno de transición tenemos profesionales capaces que ya debían dar solución a este Estado paralelo y asegurarles un vivir decoroso a los ciudadanos honestos de esa región. El diagnóstico que hago, que parece pesimista, está ratificado por hechos que el gobierno tiene la obligación de encarar con autoridad. No se está falseando nada. Pero de seguro está escrito con más optimismo que muchos colegas que sienten más bronca que yo de lo que está ocurriendo en Bolivia. Todos los bolivianos tenemos que proponer nuestras ideas ante las amenazas de cualquier grupo irregular, porque no hubo hasta ahora; disenso y heterodoxia que quieren señalar: la posibilidad de analizar, con la misma seriedad y la misma profundidad, recurriendo a todas las fuentes del conocimiento. Y que esto sea aceptado y respetado. En materia científica eso es indispensable. Entonces, si analizamos como estamos; estamos: un desastre, viejo, que requiere curar causas, no consecuencias.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo