REALIDAD NACIONAL

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Creo poder escribir con autoridad bastante para exponer los hechos de que hemos sido testigos, coautores o dirigentes. Si procedimos bien o mal lo juzgará la historia; nosotros, en todo caso, no hacemos más que decir cómo y por qué se produjeron, fijando, en cuanto nos sea posible, cuáles fueron sus causas y consecuencias. Al hacerlo así está muy lejos de nuestro ánimo atacar personas, partidos políticos, ni instituciones. Nuestro propósito se desenvuelve de manera correcta, sin pasión y con el desinterés con que puede hacerlo quien no va a pedir a la opinión votos, ni aplausos, ni homenajes; es decir, como puede y debe hacerlo un ciudadano, policía boliviano y patriota, que puso, sin ambiciones, su voluntad y su deber en la lucha por el respeto a la C.P.E., y que, consumada ésta, sin renunciar a ninguno de los ideales que defendió y conservando su doctrina profesional y la fe en los destinos de su pueblo, vuelve a la calidad de trabajador anónimo y honesto en el imperio universal de la seguridad, la verdad y de la justicia.

El período que corre en la historia de la “expansión estatal del terrorismo y el narcotráfico” de Bolivia desde el 22/01/2006 es, sin duda, el más dramático de nuestra lucha como policías y también el de más trágicas consecuencias. En él hizo quiebra unas Fuerzas Armadas, abrumadoramente dominado por la corporación política del MAS-IPSP, una Policía que se debatía entre su extinción y el desmembramiento completo gracias a la felonía de sus comandantes, y un Estado viciado profundamente en su moral y en su organización, viniendo al suelo estrepitosamente, todo un edificio social minado por los intereses colectivos y los personales egoísmos.

La prolongada resistencia movilizada encabezada por los jóvenes y el hándicap de los valientes policías desde Cochabamba para Bolivia y el mundo vencieron al totalitarismo de Evo Morales y Álvaro Gracia Linera, devolvieron en fecha 12 de noviembre a los políticos la administración del Estado. La secuencia política en Bolivia condensa las muchas contradicciones que asaltan al país y que ninguna fuerza política parece estar en una situación para resolver.

Por supuesto, es también la cuestión del desvergonzado y monumental fraude en las elecciones nacionales del 20 de octubre de 2019 que cristalizaron los últimos acontecimientos. Sabemos que, tras una decisión del Tribunal Supremo Electoral bajo una fuerte presión política del gobierno, se manipuló la base de datos que posteriormente luego de una auditoria fue develado por la Organización de Estados Americanos (OEA).

Más allá de las maniobras políticas detestables en la Bolivia del “Proceso de Cambio”, no podemos considerar como una cusa fundamental el fraude electoral para llegar a esta crisis de Estado. Tampoco podemos considerar otra causa desde los fundamentos ideológicos en la teoría pluralista la crisis ideológica y social que enfrenta el Estado Plurinacional, cuya primacía es disputada tanto por los movimientos sociales como por los políticos opositores. La causa principal es la “pérdida del poder” con vocaciones para participar en la formación de la ley y para integrarse en la acción del Estado. Curiosamente, la relativización del Estado, considerada desde un punto de vista histórico como solo una de las formas de constitución del “poder político”, no siempre ha permitido pensar con claridad sobre sus evoluciones y transformaciones. El Estado sigue siendo el “actor político” clave en la sociedad y la expresión aún predominante del interés colectivo. En cualquier caso, es el único actor que realmente puede reclamar un mandato político legítimo para hacer lo que tiene que hacer, o lo que le da la gana de hacer —Caso del MAS-IPSP—.

El MAS-IPSP envió a capacitarse a Cuba, Venezuela e Irán a jóvenes en el campo de la inteligencia. De hecho, incluye las técnicas de infiltración de agentes en las áreas de objetivos y la capacidad de identificar a las personas que pueden representar un riesgo y aquellas que permiten construir redes en las que confiar; Terrorismo; Secuestros; Conspiración; Guerra de guerrillas y Guerra no convencional.

Las redes sociales para construir redes de influencia, especialmente dentro de la intelectualidad nacional e internacional; Ideología ¿socialista? (izquierdismo) cuando sabemos que luego de la caída del Muro de Berlín (1999) los guerrilleros de Latinoamérica quedaron desempleados, dedicándose ya no a luchar por una ideología; sino para dar cobertura al narcotráfico, a la actividad de los secuestros, atracos, asaltos y otras acciones delincuenciales. Los objetivos actuales para justificar es la defensa del medio ambiente, luchar los derechos de LGTB, Igualdad de género, Igualdad de condiciones, Defensa de la cultura ancestral. Encontramos la misma mezcla de seducción/terrorización.

Este modelo “populista” puede continuar progresando mientras maneja un “Estado” que incluye entre 2,889.359 de almas. Esto puede explicarse por múltiples factores, siendo los tres principales:

  • el fanatismo de sus agitadores, quienes, por convicción, por tener cultivos de coca o por prebenda, solo sueñan con tener ganancias y sus bienes materiales;
  • la inteligencia de sus líderes que, basándose en la cosmovisión acerca del sol, de la luna, defensa de la madre tierra (Pachamama), importancia de la wiphala, la conciencia de lo que había que defender (sus intereses “materiales” como su cultura ancestral), quienes consideramos resueltamente difíciles de entender cómo funcionan, están dotados de un sentido de organización de tipo militar;
  • conocimiento profundo y explotación de las debilidades, vida privada de sus opositores, ya sean políticos, o comerciales.

Una organización política militarizada

Los cuadros del MAS-IPSP tienen, en su mayor parte, una década de experiencia de beligerancia. Algunos de ellos con entrenamiento externo. De hecho, este movimiento se considera heredero de la guerrilla de Ernesto Guevara (Che) que surgió en Bolivia (1966). A partir de 2006 irrumpieron en Bolivia con el lema de: “Patria o Muerte” en el que se destacaron tres personajes: el militar dado de baja Juan Ramón Quintana, Hugo Moldiz Mercado, Raúl García Linera, Carlos Octavio Pinto, entre otros. Quienes suelen hablar en sus entrevistas acerca de la “Guerra Asimétrica, “Guerra de la Cuarta Generación”, y últimamente la sentencia de crear Vietnam modernos en Latinoamérica.

La guerra asimétrica, que se opone un “débil” a un “fuerte”, tiene tres niveles dependiendo del poder militar de los “débiles”. A medida que gana poder, gasta fácilmente acciones terroristas con pocos medios para la guerrilla, lo que acosa a las fuerzas de seguridad enemigas para, en última instancia, culminar en enfrentamientos convencionales. Alcanzar este nivel no impide la continuación de las operaciones guerrilleras y terroristas cuando sea necesario.

Operaciones de tipo militar realizadas con características no convencionales

Huanuni 2006: Enfrentamiento entre mineros asalariados y cooperativistas. Con un resultado de 12 muertos y 60 heridos.

Chuquisaca 2007: La Calancha (Sucre). La ciudadanía salió a las calles a exigir la restitución de capitalía plena. Dejó como saldo 3 muertos por disparo de armas de fuego, 4 universitarios gravemente heridos y otros 130 heridos leves.

Cochabamba 2007: Manifestación racista entre dos grupos (chapareños y citadinos), uno afín al gobierno y otro opositor se enfrentaron. Saldo, 2 muertos y varios heridos.

Caihuasi 2008: Muerte de mineros en enfrentamiento del Sindicato de Huanuni con la Policía y el Ejército. Resultado de 2 muertos y decenas de heridos.

Chuquisaca 2008: Humillación a campesinos en la plaza principal de Sucre con un saldo de 25 rehenes, 227 campesinos afectados y 12 personas ligadas al Comité Interinstitucional que recibieron 6 años de privación de libertad.

Pando 2009: La masacre de Porvenir con un resultado de 13 muertos, 53 heridos y 35 confinados.

Santa Cruz 2009: Ejecución Sumaria en Hotel “Las Américas” con un resultado de 3 muertos, 2 detenidos, 39 procesados por terrorismo y alzamiento armado, 16 auto-culpados, tres apartados por enfermedad, 17 prófugos y dos liberados.

Caranavi 2010: Operación de represión por incumplimiento de promesa electoral de la implementación de una fábrica para cítricos, con un resultado de 2 muertos más de una docena de detenidos en el penal de San Pedro de La Paz.

Potosí 2011: Operativo policial en la cárcel de Mallku Khota con el objetivo de capturar a un grupo de dirigentes. Posteriormente se detuvo, encarceló y procesó penalmente al kuraca de Sacaca, Cancio Rojas.

La Paz (El Alto) 2011: Caso Cantoral – Vulneración al derecho de Refugio Político: Se apresa a cuatro súbditos peruanos acusados en principio de panfletear contra el Gobierno, luego se dijo que eran de Sendero Luminoso. Posteriormente el Ministerio Público los imputó por delitos de terrorismo.

La Paz 2011: Represión y tortura contra indígenas del TIPNIS, en Chaparina, con un saldo de 40 dirigentes detenidos y 70 indígenas.

Santa Cruz 2012: Represión en Yapacaní por exigir la renuncia del alcalde del MAS, dando cumplimiento a determinación de Cabildo. Resultado de 3 muertos.

La Paz 2012: Movimiento de la “plataforma de luchadores sociales contra la impunidad”, por la justicia y la memoria histórica. Con un saldo de 25 muertos de los movilizados, en las diferentes vigilias, particularmente en La Paz.

La Paz 2012: Corrupción de $us 27 millones. La red de funcionarios gubernamentales extorsionaba en La Paz y en Santa Cruz. Red de extorsión, que luego se llamó “Caso seguridad de Estado”. Este caso destapó la existencia de un mini gabinete para extorsionar y montar pruebas contra las víctimas.

La Paz 2013: Erradicación de coca en Apolo, dejó un saldo de 4 muertos, 30 heridos y 17 detenidos enviados a la cárcel de Patacamaya, además de 100 niños y sus familias refugiadas en la Iglesia de Apolo.

La Paz 2014: Toma de oficinas del CONAMAQ, por parte de correligionarios del MAS. Resultado: desalojo violento de dirigentes.

La Paz 2014: Incursión violenta a oficinas de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Paz. Sin investigación.

La Paz 2014: Represión contra suboficiales y sargentos de las Fuerzas Armadas que pedían igualdad de trato y oportunidades, con un saldo de 3 detenidos.

La Paz 2014: enfrentamiento entre policías y cooperativistas por la Ley Minera y Metalurgia. Resultado de 2 muertos y 60 heridos.

Cochabamba 2015: Conflicto con la Universidad Mayor de San Simón por la aprobación de una Resolución con la que se titulariza a 1.300 docentes por antigüedad, con un saldo de 13 heridos e incendio de las oficinas dela FUL.

La Paz 2015: Movilización de Comité Cívico de Potosí (COMCIPO), ciudadanos potosinos llegaron a La Paz para dialogar con el presidente. Casi un mes de movilizaciones y no fueron recibidos por Morales, por lo que fueron reprimidos en varios momentos de su estadía.

La Paz 2015: Persecución a las ONG. Cierre de varias de estas organizaciones y otras asociaciones de la sociedad civil en todo el país.

Fuerzas políticas

En lo que respecta a los partidos de oposición, se necesitan varias observaciones. En los últimos años hemos sido testigos de manera constante de la fuga o transfuguismo de militantes de un partido político a otro, o bien para hacerse llamar “independientes”, “invitados”. Ya antes quienes hacían este ‘transfugio’ justifican (como lo hacen hoy) que el partido en el que militaban antes había “abandonaron sus principios o perdido el rumbo”, y con estos argumentos justifican el abandono de sus filas. No tenemos partidos políticos serios, con principios ideológicos y representantes idóneos.

Los dos componentes principales de la oposición deben abordar dos desafíos principales, la cuestión social y la cuestión nacional. El preocupante deterioro de la situación económica ahora afecta el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos bolivianos y contribuye a aumentar las disparidades sociales. Es, al menos, al precio de estas dos condiciones que las oposiciones, o parte de ellas, lograrán constituir una alternativa de unidad para alcanzar la esperanza de los ciudadanos, este último evitando cada vez más, por sus elecciones y sus métodos, Bolivia con libertades para afirmarse como un poder esencial.

En vista de esta breve descripción, se despliegan varias hipótesis:

  • las relaciones de las fuerzas fundamentales que estructuran la escena política boliviana no han cambiado objetivamente;
  • los grupos de presión que se organizaron fortuitamente, Comités Cívicos, CONADE’s, está atravesada por tensiones contradictorias que solo los intereses de la inseguridad de las circunstancias permiten, hasta el día de hoy, conducirse;
  • los políticos antiguos continúan dominando la escena política, coartando este derecho a los nuevos actores políticos, pero los efectos de las fuertes tensiones sociales no dejarán de acelerar los procesos de debilitamiento de sus bases sociales y electorales;
  • existe la esperanza que se convoque a elecciones generales y subnacionales para comenzar un nuevo período electoral, teóricamente en 2020, posiblemente conducente a la implementación de procesos de recomposición del Estado;
  • de cumplirse la sentencia de los dirigentes del MAS-IPSP los extremistas se adueñaron de la zona cocalera del Chapare representando una amenaza mortal y perpetrarán sus acciones militares desde El Alto o se mezclarán con la población civil. Su ideología represiva continúa. Las condiciones siguen presentes para que vuelvan inclusive democráticamente regresen, y solo a través de la coalición y los convenios y esfuerzos internacionales puede la derrota convertirse en permanente.

Sin embargo, si este asunto es grave, sería un error sacar conclusiones demasiado apresuradas sobre la distancia de Bolivia de sus alianzas y asociaciones regionales y mundiales. La OEA sigue siendo un seguro de seguridad para Bolivia que ningún otro poder puede proporcionar, y sus líderes son plenamente conscientes de ello. Esto no significa una alineación incondicional con los Estados Unidos, con lo cual los problemas del acecho de las potencias europeas y asiáticas con intereses en nuestros recursos naturales se han multiplicado en los últimos años, la arrogancia del ex presidente Evo Morales y Álvaro García Linera nos arrojaron a las tensiones con nuestros países vecinos. La política actual de Bolivia está en perfecta armonía con su deseo de larga data de volver a articular sus relaciones con las potencias mundiales para que ya no dependa exclusivamente de una sola.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo