PROLIFERACIÓN DE PARTIDOS POLÍTICOS: ¿La política un medio de lucro?

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Ante el panorama de coyuntura política en Bolivia y la heterogeneidad de sus actores, en Bolivia existe una sola salida, que es el de destronar al gobierno del MAS-IPSP fuere quien fuere su candidato. Esto basa no sólo en las organizaciones político-partidistas. Reposa fundamentalmente en los cabecillas del contrabando, el narcotráfico y los hilos variados de la corrupción que se arraigaron en el gobierno.

Los actuales enfrentamientos son solo una calistenia política entre adversarios. Aquí hay varias hipótesis posibles como: 1. La esperanza en que el TSE de estricto y legal cumplimiento a la Ley del Régimen Electoral Art. 15 y 190; 2. Que el presidente Evo Morales comprenda el deseo de su pueblo y reconsidere su postulación en honor a su palabra empeñada de cumplir los resultados del 21-F; 3. Convocatoria a una Asamblea Constituyente y se postergue las elecciones presidenciales; 4. Confirmar la existencia de un gobierno cívico militar; y 4. De no se resolverse las dificultades políticas la paz perderá su sentido en la posibilidad de una guerra civil.

Ciñéndome a estos aspectos estrictamente políticos afirmo que los problemas cardinales son la falta de unidad, espíritu cívico y patriotismo de la llamada clase política histórica que afecta: 1. El surgimiento de nuevos líderes actores sociales 2. La absorción de quienes de alguna manera son los dirigentes de las RR.SS —colectivos y plataformas ciudadanas—; 3. Proliferación de conformación de partidos políticos y agrupaciones ciudadanas para tener representación política. Estos hechos que podríamos, sin sentido despectivo, llamar, oportunistas que se acostumbraron al lucro político que vieron el beneficio en el ejercicio político y no mantener una capacidad de acción política que les permita desenvolverse dentro de un sistema constitucional, imperfecto o no, constituye uno de los grandes factores de la práctica política cuya finalidad debe ser el ‘bien común’.

Los partidos políticos son la esencia de la participación en la vida política como los intermediarios entre el pueblo y el gobierno para darles una influencia real sobre la gestión de los asuntos públicos. Lo injusto, la falta de civismo y de moral de algunos dirigentes políticos ante esta realidad, es que mientras muchísimos ciudadanos independientes con sus propios medios se dan a la tarea de una lucha silenciosa en contra de los nefastos intereses del partido oficialista y muchos otros ciudadanos organizados voluntariamente en los colectivos y plataformas ciudadanas, mientras que los cínicos están en actividades egoístas de conformación de organizaciones políticas, cual se tratara de un concurso para que Bolivia gane el Guinness por la cantidad de estas organizaciones, y para peor son individuos que ya fueron participes en otras tiendas políticas (transfugio), solo muestran la presencia de esos partidos que, dentro del esquema constitucional, no otorgaban representatividad.

No sólo cuanto se ha referido del populismo sino esto que es el antipopulismo configura la justificación de la intervención anticonstitucional y estimula la exageración del peso de los problemas sociales y económicos. Así es como brotan una serie de organizaciones que solo les interesa el negocio político como su medio de vida.

Una de las enormes responsabilidades de aquellos intereses es su incapacidad política. La clase política quizás no supieron actuar adecuadamente, pero también es cierto que las fuerzas que no son populares han sido mucho más irresponsables debido a que no fueron capaces de alcanzar la “unidad” para intervenir en el juego político abierto.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo