LLAMADO A LOS HOMBRES DE LA DIGNA PROFESIÓN POLICIAL

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La seguridad es una necesidad humana básica y un bien colectivo clásico. La preservación o restauración de la seguridad tiene una alta prioridad en el valor de la población. Ante la dinámica del cambio social y político, la aspiración de seguridad también expresa una esperanza elemental de las sociedades modernas que en nuestro país esta a cargo de la Policía. La C.P.E. ordena en el “Artículo 251. I. La Policía Boliviana, como fuerza pública, tiene la misión específica de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público, y el cumplimiento de las leyes en todo el territorio boliviano. Ejercerá la función policial de manera integral, indivisible y bajo mando único, en conformidad con la Ley Orgánica de la Policía Boliviana y las demás leyes del Estado”.

La actual coyuntura social, política y la manera servil de actuar de los comandantes de la Policía Boliviana abre dos mecanismos que permiten a un individuo actuar en defensa propia y cuando es víctima de robo o humillación. Estas son medidas para abordar las deficiencias del Estado en su misión de seguridad.

Todos somos ciudadanos sensatos que nos damos perfecta cuenta que el actual gobierno del MAS-IPSP violan la Constitución Política del Estado Plurinacional, incumplen con el carácter vinculante del Referéndum del 21-F, el respeto a nuestro voto y ser cómplice en la consolidación del monumental fraude electoral. Estos son los motivos que nos une, es mucho más potente todavía: la unidad patriótica, que ante la ausencia de una policía ecuánime y unas Fuerzas Armadas contemplativas nos obligan a apoyar las protestas contra el binomio ilegal e ilegitimo de Evo Morales y Álvaro Gracia Linera mediante el uso de “todos los medios disponibles a la fuerza para proteger la patria tener, la soberanía y control del Estado de derecho.”.

Esta ola de violencia que vive Cochabamba y el uso de emplear la violencia esta alarmando a los ciudadanos, preocupados porque dichas acciones vienen patrocinadas por el comandante de la policía apoyando y custodiando a las huestes oficialistas del gobierno que representan una amenaza para la seguridad de los ciudadanos y del país, dada la ya tensa situación política en Bolivia.

La aparición de grupos de choque contra los ciudadanos en los últimos días está directamente relacionada con el partido de gobierno, vándalos, narcotraficantes, y demás delincuentes amparados por los comandantes de policía, no por los policías de bajo rango, están atentando contra la soberanía del país por su directa relación que tiene la actual corporación política del MAS-IPSP con el “Foro de Sao Paulo”.

Es lamentable que de una policía de prevención y de seguridad, pase a ser una policía al servicio del gobierno tirano, cuyo accionar muestra las características netas de una policía política, porque actualmente combinan dos criterios: inteligencia y represión.

En los países vecinos son orgullosos de aquellas personas que vigilan nuestra seguridad en cualquier momento del día o de la noche. Festejan los domingos y feriados en un puesto de combate. Nuestra institución vapuleada por las denuncias de corrupción que estaba tratando de revertir con el solo esfuerzo de su trabajo un mérito indudable de la policía en la reducción del crimen. Prestando mucha atención a la prevención del delito. Sin embargo, nuevamente la mala dirección y el servilismo político de unos cuantos rastreros está haciendo odiar la institución y la noble profesión de auxilio, de apoyo, de prevención y de servicio hacia la sociedad. A la policía le queda solo dos caminos: ¡unirse a su pueblo, o ser su enemigo…!

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo