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Degeneración de la política y de los políticos en el Estado Plurinacional

Maquiavelo (1509) escribió en el “Capitolo della ámbizione”, de la experiencia lucreciana, enfocando la ambición, en el que resume la antropología que está en su interpretación de la política en su trayectoria hacia la degeneración. Inspirándonos en esta frase célebre para realizar una crítica a la «Asamblea Plurinacional» donde los parlamentarios nos muestran escenas escandalosas. Toda la ciudadanía tenemos la oportunidad de recrearnos con estas acciones de “pelea de gallos” entre la mal denominada “clase política” y también fuera de este cuadrilátero, por ejemplo en las declaraciones públicas, como las de García Linera quién aseveró que “la mejor candidatura para el MAS sería la de Andrónico como postulante a la Presidencia y Evo Morales a la Vicepresidencia”; sin embargo, más tarde en su acostumbrada estrategia envolvente, también, dice: “El que aparece con mayor potencialidad es el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, sin duda es el mejor posicionado”. Por su puesto el ministro Lima, quién ahora está contra Morales, recién pregona la premisa “¡Vamos por el no de nuevo! declaró que el 21F es definitivo”. En tanto el ministro del Castillo se encuentra en su laberinto buscándolo al tal “Marset”.

Es seguro que estas especulaciones no van a aportar nada en absoluto a los enormes problemas que enfrenta el país, en todos los niveles. No en las cuestiones de transparencia, seguridad y corrupción institucionalizada, pero tampoco en las cuestiones de la economía.

La forma más fácil de pasar por alto el meollo político y reemplazarla con una comunicación de bajo nivel, fuerte en la “batalla de insultos”, quién tendrá más “cartas marcadas”, inútil para la sociedad pero útil y crítica para las pandillas de los partidos. La tan degradada Asamblea Plurinacional renunció a su papel constitucional de controlar el poder ejecutivo y se convierte en una arena de púgiles y una tribuna de vociferadores.

De hecho, no vamos a aprender nada. Los que podamos soportarlo, estaremos atentos a otros debates que contribuirá al descrédito de esta “clase politiquera” y de la política. Lo que reunirá y polarizará al núcleo duro de los seguidores de  Evo Morales y de Arce Catacora, y ampliará la brecha entre los políticos y el resto de la opinión pública, decepcionada tanto por el gobierno como por la oposición.

Los síntomas del declive están hoy a nuestro alrededor: desaceleración del crecimiento, deuda masiva, desigualdad creciente, falta de divisas, falta de hidrocarburos, subida de precios de los alimentos, mercado negro del dólar y comportamiento antisocial. ¿Pero qué ha salido mal? Es que nuestras instituciones y sus componentes se convirtieron en “clientelistas al servicio del gobierno” (el complejo marco dentro del cual nuestra sociedad puede prosperar o fracasar) han degenerado. Es la degeneración institucional la que se esconde detrás del estancamiento económico y la degradación política que le sigue.

Esta “Gran Degeneración” que ha desembocado en la ausencia del Estado de Derecho, en el que se espera con ansias detener el colapso de nuestra sociedad, para lo que es necesario un liderazgo heroico y una reforma radical.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo