Señores ministro de gobierno y comandante general de la policía: ¡no todos los bolivianos y policías somos cretinos!

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Tengo una pregunta acerca de las declaraciones políticas del general Faustino Mendoza: ¿Qué tan estúpidos creen que somos? No deben cometer el error de pensar que todos los bolivianos son tan ignorantes como la horda de ignorantes levantamanos que tienen. Así que, por favor, dejen de hacer creer que las verborreas del general sean congruentes con la función de la profesión de policía. Hemos visto y escuchado los videos. Nosotros sabemos mejor.

Profesionales y formados imbuidos en la misión constitucional, la importancia de la C.P.E. y las demás leyes, como el regulador de las relaciones públicas, la ley consagra el sistema social y estatal existente. Al introducir ciertas normas de comportamiento, la ley introduce un orden legal en la actividad vital de una persona, la sociedad y el Estado Plurinacional, establece los límites de la actividad posible y aceptable de cada uno. Está claro que el Estado Plurinacional debe esforzarse por la plena implementación de las normas establecidas. 

Muchos institucionalistas como yo y la mayoría, somos, el emblema de los funcionarios de policía que desean hablar en general en nombre de una cierta transparencia democrática. Creo que el policía está al servicio de los ciudadanos antes de estar en la libreta de compadres de los politiqueros.

Sus aclaraciones y el papel de victimización que atribuye a sus acólitos de partido son una vergüenza igual o peor que las explicaciones que realizó sobre la canica venezolana que segó la vida de un universitario. Las declaraciones militantes partidista publicas vertidas por el Comandante General de la Policía, no son nada más que una amenaza a todo el entorno societario de Bolivia. El trabajo del policía es uno de los más exigentes, responsables y peligrosos. No pocas veces, la policía es criticada erróneamente después de misiones críticas como la del Hotel “Las Américas”, Caranavi, Chaparina y otros.

La policía debe ser irreprochable, la gran mayoría de la policía hace un trabajo difícil y notable. Entendemos el orgullo y el honor de llevar el uniforme verde olivo y las insignias de la gloriosa Policía Boliviana. Nuestros distintivos merecen y son adquiridas por el trabajo, el compromiso, la abnegación y la disponibilidad que debe mostrarse hasta el sacrificio supremo si es necesario. Nuestra misión profesional nos obliga a denunciar los posibles actos ilegales cometidos por cualquier jerarquía o las graves disfunciones engendradas por la mala administración policial. Además, teniendo conocimiento que la ley anticorrupción y la C.P.E. otorga protección a los funcionarios que deseen denunciar tales actos ilegales cuando se hayan agotado todas las demás instancias internas.

Estamos ante una encrucijada de fanatismo político que nos puede arrastrar a un enfrentamiento entre bolivianos. El policía es el garante de la neutralidad e imparcialidad del Estado, que a su vez es el garante de la igualdad ante la ley y la credibilidad del discurso público.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo