Anegados de basura y MAS basura

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Con la dinámica migratoria que es difícil de seguir, en los últimos años la ciudad otrora “Granero de Bolivia”, que debería ser una metrópoli y un símbolo de la vida urbana, está cambiando su apariencia. Algunos residentes de “Cochabamba; no cochamba” dicen que esta tendencia está llegando a la etapa de irreconocibilidad, con la llegada de ciudadanos de otras regiones.

A lo largo de la historia de Cochabamba, según las características geográficas, las epidemias y pandemias han sido una de las causas del caos en las comunidades y, pero ahora el caos está siendo generadas por ciudadanos que están estancando el desarrollo departamental. Aquellos que odian la estabilidad siempre han sido partidarios del caos porque el caos les da el poder de destruir la estabilidad existente y construir una nueva estabilidad a su medida.

El caos no solo se manifiesta por guerras. Una de las manifestaciones de esto son los instintos que dominan a las personas, como el ataque sin sentido a productos y bienes, especialmente alimentos y medicinas, que vemos en todo el mundo, permitir que vivamos con la basura, debido al pánico o la codicia. Sin la intervención de las autoridades, esta ofensiva tendrá consecuencias mucho peores.

Las malas autoridades como la Gobernadora Esther Soria y el Alcalde J. Ma. Leyes de una estirpe de modelo de gobiernos “caquistocráticos y cleptocraticos” la primera perteneciente al MAS-IPSP y el segundo asesorado y vendido al MAS-IPSP, que se han empoderado del Departamento con su norte y sur, han cambiado muchos datos y posiciones de la realidad, y continúan cambiando, y pretendiendo abrir nuevas áreas para el futuro, es una de las lacras más peligrosos que las epidemias y pandemias que la sociedad ha experimentado. Hoy estamos presenciando cambios en las políticas de los países y la naturaleza de la relación entre ellos. Sin embargo, la diferencia entre los países que valoran la estabilidad y los que buscan el caos en la región y en toda Bolivia es obvia.

El caos tiene múltiples manifestaciones y diferentes definiciones. Sin embargo, es una de las formas más poderosas de hacer la guerra, buscar razones de guerra y preocuparse por ella, crear caos o prolongar su vida o beneficiarse de ella por cualquier medio y método. En la crisis del COVID-19, aprovechan los parásitos politiqueros que detestan la vida, sujetos hacen aflorar su complejo de inferioridad, el odio por sus semejantes está alimentando o librando nuevas formas de protestas criminales, o al menos esta tendencia.

Hace catorce años, que Bolivia, incluidos los grupos políticos “populistas”, establecieron la alianza que tienen Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y México con pleno apoyo al proyecto de “estabilidad del caos”. Con lo que ocurre en Kara Kara resultó ser real y de facto que el evento conocido como la “Cuarta internacional” en esos días fue en realidad el plan del Socialismo del s. XXI, el terror y el caos.

Las mal llamadas “autoridades” nacionales, departamentales y municipales han demostrado su falta de autoridad, nos están asfixiando con la basura común y su basura de politiquería que solo beneficia al narcotráfico, el contrabando, la prostitución, la pedofilia y la corrupción. ¿Nosotros que pagamos nuestros impuestos nacionales, departamentales y municipales debemos estar a expensan de quienes son nuestros “servidores públicos”?, un alcalde anegado de indicios de “corrupción”, una gobernadora con indicios de corrupción y poniéndonos al frente de terroristas delincuentes solo para cumplir con las instrucciones del prófugo y cobarde Evo Morales, autoridades nacionales que se hacen citar en “su territorio”, acoso ¿existen territorios soberanos dentro la soberanía nacional?, exigen la liberación de terroristas para que continúen haciendo daño y se centren solo en buscar el retorno de la era del terror y del narcotráfico. Los cocaleros del trópico comenzaron una campaña mediática contra los ciudadanos honestos de Bolivia, apoyándolos en términos de medios, logística y financieros.

Las prioridades de los ciudadanos ante la falta de autoridades el atentado contra la salud pública es responsabilidad de estas tres autoridades —nacionales, departamentales, municipales—. Autoridades que como en competencia a vista y paciencia de la Policía y de las FF.AA. permiten el surgimiento de paramilitares como los motoqueros del sur y del norte, permiten grupos con autonomía en ciertas localidades. La prueba más clara de esto es el fracaso para imponer autoridad conforme establece la C.P.E., están permitiendo territorios geográficos libres de autoridad. El Chapare y Kara Kara representan el ejemplo más feo de la propagación del radicalismo delincuencial en Cochabamba. La gobernadora Soria en su pensamiento ignorante niega la existencia de la epidemia del COVID-19, como autoridad está permitiendo que se extienda hasta el suelo a fondo y continua en el cargo. La información de Cochabamba revela explícitamente que la enfermedad se ha propagado debido a la falta de medidas necesarias para proteger a los ciudadanos contra el coronavirus.

Es hora de que los ciudadanos al igual que el pasado octubre nos “autoconvoquemos” para bloquear a los bloqueadores en lugar de seguir siendo los ciudadanos cochabambinos pacíficos y tolerantes. Las autoridades y los delincuentes terroristas siguen buscando el caos y el terrorismo. Lo nuevo es que, con la participación de todos los ciudadanos de Cochabamba en este momento, dedicarnos al bloqueo hacia la sur que esta atentando contra la mayoría citadina. Esta es una buena oportunidad para que seguidores y observadores comparen el comportamiento de nuestras nefastas autoridades y sus aliados del MAS-IPSP, que ya han permitido violar claramente la soberanía nacional.

En conclusión; Ojalá que algún día todos vayamos tomando conciencia de tantas verdades y que se haga realidad un futuro de comprensión solidaria, la libertad, la justicia, dentro de un ambiente de paz efectiva, previo ese estímulo a los valores morales y espirituales que descarten el fanatismo en todos los campos de la vida, con verdadera visión de futuro. No hay más peligroso que el caos en tiempos de crisis. Para ellos es suficiente que se arruinen las ciudades, que se destruya el Estado y que se destruyan las sociedades.

J. Waldo Panozo Meneces

Policía – Politólogo